DISCURSO SOBRE EL DERECHO COMERCIAL (Código de Comercio)
Buenas
tardes, Dr. Zambrano, compañeros y público presente.
Hoy
me corresponde desarrollar un tema de gran importancia para la sociedad
moderna: el Derecho Comercial y su relación con el desarrollo económico, el
Estado, la empresa y la justicia social. Hablar del Derecho Comercial no
significa únicamente hablar de empresas, contratos o negocios; significa analizar
la manera en que una nación organiza su economía, protege las relaciones
jurídicas y enfrenta los desafíos del mercado moderno.
El
comercio ha acompañado a la humanidad desde las primeras civilizaciones. Desde
el intercambio de productos en sociedades antiguas hasta las complejas
transacciones financieras internacionales de la actualidad, siempre ha existido
la necesidad de crear reglas que otorguen orden, seguridad y confianza.
Precisamente allí nace el Derecho Comercial: como una rama jurídica destinada a
regular las actividades económicas y las relaciones entre comerciantes,
empresas, consumidores y el propio Estado.
En
el Perú, uno de los pilares históricos de esta regulación es el Código de
Comercio del Perú. Este código fue promulgado en una época en la que el
comercio peruano se encontraba en crecimiento y buscaba adaptarse a las
dinámicas económicas internacionales. Aunque actualmente muchas de sus
disposiciones han sido reemplazadas por leyes modernas, como la Ley General de
Sociedades, la legislación bancaria y las normas de protección al consumidor,
el Código de Comercio sigue representando un símbolo histórico del nacimiento
del sistema mercantil peruano.
Sin
embargo, aquí surge una primera crítica importante: el Derecho Comercial
peruano ha evolucionado de manera fragmentada. En lugar de existir un único
cuerpo normativo moderno y sistemático, encontramos múltiples leyes dispersas
que regulan distintos sectores económicos. Esto genera dificultades de
interpretación, inseguridad jurídica y problemas de acceso a la justicia,
especialmente para pequeños empresarios y emprendedores que no cuentan con
asesoría especializada.
Muchas
veces se piensa que el Derecho Comercial únicamente protege a las grandes
empresas, pero esa visión es incompleta. El Derecho Comercial también debe
proteger a los pequeños comerciantes, trabajadores, consumidores y personas
vulnerables frente a abusos económicos. El problema es que, en la práctica,
existe una enorme desigualdad entre quienes tienen poder económico y quienes
apenas sobreviven en el mercado.
Por
ejemplo, en el Perú miles de microempresarios trabajan en condiciones
precarias, enfrentando burocracia excesiva, informalidad y falta de acceso al
crédito. Aunque la ley reconoce la libertad de empresa, en la realidad no todos
tienen las mismas oportunidades para competir. Esto demuestra que el Derecho
Comercial no puede limitarse únicamente a garantizar libertad económica;
también debe promover equidad y justicia.
En
este contexto, resulta imprescindible mencionar a Adam Smith, considerado el
padre de la economía moderna. En su famosa obra La riqueza de las naciones,
Smith defendía la idea de que el mercado, guiado por la "mano invisible", podía
organizar eficientemente la economía mediante la libre competencia y la búsqueda
del interés individual.
Las
ideas de Adam Smith revolucionaron el pensamiento económico mundial. Gracias a
él, se consolidó el principio de libertad de comercio y se fortaleció la idea
de que el crecimiento económico depende de la iniciativa privada y de la
reducción de barreras estatales innecesarias.
No
obstante, también debemos analizar críticamente sus planteamientos. Aunque la
libertad económica puede generar riqueza, la historia ha demostrado que un
mercado completamente libre también puede producir desigualdad, explotación
laboral y concentración de poder económico. Grandes corporaciones pueden llegar
a dominar mercados enteros, afectando a pequeños productores y limitando la
competencia real.
Esto
significa que la "mano invisible" del mercado no siempre garantiza justicia
social. Por esa razón, el Estado y el Derecho deben intervenir para corregir
abusos, proteger derechos fundamentales y garantizar condiciones dignas para
todos los participantes de la actividad económica.
Precisamente
aquí encontramos una de las grandes tensiones del Derecho Comercial moderno:
¿hasta qué punto debe intervenir el Estado en la economía? Algunos sostienen
que la intervención estatal limita el crecimiento empresarial; otros consideran
que sin regulación existiría caos económico y abuso de poder.
En
mi opinión, el equilibrio es la clave. Un Estado excesivamente intervencionista
puede frenar inversiones y burocratizar el comercio, pero un Estado ausente
puede permitir corrupción, monopolios y explotación. El Derecho Comercial debe
actuar como un punto medio entre libertad y control.
Ahora
bien, al hablar de evolución del Derecho Mercantil, es imposible no mencionar a
Francesco Galgano, uno de los juristas más influyentes del Derecho Comercial
contemporáneo. Galgano sostuvo que el Derecho Mercantil cambia constantemente
porque la economía cambia constantemente. Para él, ya no se puede entender el
comercio únicamente desde la figura tradicional del comerciante; hoy el
verdadero centro del sistema es la empresa.
Esta
visión resulta sumamente importante porque refleja la transformación del
capitalismo moderno. Actualmente, las grandes empresas multinacionales poseen
más poder económico que muchos Estados. Influyen en la política, en los medios
de comunicación, en el empleo e incluso en las relaciones internacionales.
Galgano
también analizó cómo la globalización modificó profundamente las relaciones
comerciales. Hoy las empresas pueden operar simultáneamente en múltiples
países, mover capitales en segundos y realizar contratos digitales sin
presencia física. Esto genera nuevos desafíos jurídicos: comercio electrónico,
protección de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual y responsabilidad
empresarial internacional.
Sin
embargo, debemos criticar una realidad evidente: muchas veces el Derecho avanza
más lento que la economía. Mientras las empresas innovan rápidamente, las leyes
tardan años en adaptarse. Esto provoca vacíos legales que pueden ser
aprovechados para evasión fiscal, competencia desleal o explotación laboral.
Un
claro ejemplo son las plataformas digitales y aplicaciones de trabajo. Miles de
personas trabajan mediante aplicaciones tecnológicas sin una protección laboral
clara. Aunque generan ingresos, también pueden generar precarización del
empleo. Esto demuestra que el Derecho Comercial y el Derecho Laboral deben
trabajar conjuntamente para garantizar que el progreso económico no destruya
derechos humanos básicos.
Otro
autor fundamental es Dino Jarach, reconocido por sus aportes al Derecho
Tributario. Jarach explicaba que los tributos representan una obligación
jurídica esencial para sostener el funcionamiento del Estado y garantizar
servicios públicos.
Sus
ideas son especialmente relevantes porque existe una relación directa entre
comercio y tributación. Toda actividad empresarial genera obligaciones
fiscales. Sin impuestos, el Estado no podría financiar educación, salud,
infraestructura o seguridad.
Sin
embargo, aquí también encontramos problemas importantes. Muchas grandes
empresas utilizan mecanismos legales e ilegales para reducir el pago de
impuestos. A veces trasladan capitales a paraísos fiscales o aprovechan vacíos
normativos para evitar responsabilidades tributarias. Mientras tanto, pequeños
comerciantes y trabajadores terminan soportando una mayor carga económica.
Esto
genera una gran contradicción: quienes poseen más recursos muchas veces
contribuyen proporcionalmente menos al sostenimiento del Estado. Desde una
perspectiva ética y jurídica, esto debilita el principio de justicia tributaria
defendido por Dino Jarach.
Además,
el fenómeno de la corrupción afecta gravemente al sistema comercial y
tributario. Cuando existen sobornos, evasión o favoritismos políticos, el
mercado deja de funcionar de manera transparente. Las empresas honestas pierden
competitividad frente a quienes actúan ilegalmente. Por ello, el Derecho
Comercial no solo debe promover ganancias económicas, sino también valores
éticos y responsabilidad empresarial.
Otro
aspecto importante es la protección del consumidor. Durante mucho tiempo, el
Derecho Comercial se enfocó casi exclusivamente en proteger al comerciante y la
circulación de riqueza. Actualmente, el consumidor ocupa un lugar central en
las relaciones económicas.
En
el Perú, instituciones como Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y
de la Protección de la Propiedad Intelectual cumplen un rol fundamental
supervisando prácticas comerciales, competencia y derechos del consumidor. Sin
embargo, aún existen numerosos abusos: publicidad engañosa, cláusulas abusivas,
productos defectuosos y servicios deficientes.
La
existencia de estas problemáticas demuestra que el comercio no puede entenderse
únicamente desde el lucro económico. Toda actividad empresarial posee una
responsabilidad social. Las empresas generan empleo y desarrollo, pero también
deben actuar con ética, respetar derechos humanos y contribuir al bienestar
colectivo.
Otro
punto crítico es la informalidad. En el Perú, una gran parte de la economía
funciona fuera del marco legal. Esto significa ausencia de contratos formales,
evasión tributaria y falta de protección para trabajadores y consumidores. La
informalidad no surge únicamente por irresponsabilidad individual; muchas veces
aparece porque el sistema formal resulta excesivamente complejo, costoso y
burocrático.
Por
ello, el desafío del Derecho Comercial peruano no consiste únicamente en crear
más leyes, sino en construir un sistema accesible, eficiente y adaptado a la
realidad social y económica del país.
Debemos
preguntarnos entonces: ¿qué tipo de comercio queremos para el futuro? ¿Un
comercio basado únicamente en ganancias económicas o un comercio comprometido
con el desarrollo humano y la justicia social?
El
comercio puede convertirse en una herramienta de progreso, innovación y
generación de oportunidades. Pero también puede producir desigualdad, abuso y
exclusión si no existe regulación adecuada. Por esa razón, el Derecho Comercial
tiene una misión trascendental: equilibrar intereses económicos con principios
de justicia y dignidad humana.
En
conclusión, el Código de Comercio del Perú representa una base histórica
importante del sistema mercantil peruano, pero la realidad actual exige
reformas modernas y adaptadas a los desafíos de la globalización y la
tecnología.
Las
ideas de Adam Smith nos enseñan la importancia de la libertad económica y la
iniciativa privada; los aportes de Francesco Galgano nos permiten comprender la
transformación del Derecho Mercantil frente al poder de la empresa moderna; y
las reflexiones de Dino Jarach destacan la necesidad de justicia tributaria y
responsabilidad económica.
Finalmente,
debemos entender que el Derecho Comercial no es solamente un conjunto de normas
sobre negocios. Es una herramienta fundamental para construir una economía más
justa, transparente y humana. El verdadero objetivo del comercio no debe ser
únicamente generar riqueza, sino contribuir al desarrollo integral de la
sociedad.
Muchas
gracias.